Mi vida sin la neurótica

Tirados en el sofá, viendo la tele, Joze me acaricia los pies…

 Joze: tienes los pies destrozados, q da pena verlos.

 A.L.: qué cosas tan bonitas me dices!

 J.: si es q tienes + piel suelta q pegada a la planta del pie. No debiste ponerte tacones.

 Y todo esto por culpa de la neurótica d mi piso hace un mes. Después d 5 meses soportando sus neuras infundadas, preferí vivir en el piso d Joze, sin lavadora y sin horno, q seguir aguantándola. A ella le dije q me cambiaban d obra.

 Versión real e hipócrita: sí, es q me cambian de obra, me voy a otra provincia… quedamos el sábado y me devuelves la fianza?

 Versión verdadera q no vio la luz: sí, es q estoy harta d tus manías y eso q gracias a mi trabajo sólo me cruzo contigo 2 horas al día, pero aún así prefiero rascarme el culo con lija del 8 y hacer gárgaras con cuchillas de afeitar q continuar con esta convivencia q me avinagra la sangre… quedamos el sábado y me devuelves la fianza?

 No tuvimos ningún conflicto, xq entre mis 12-13h d trabajo y mis cenas con Joze no la veía mucho, y pasaba d malos rollos. Hasta q el día antes d mi marcha, recogiendo la habitación, descubrí q había hurgado en mi mesilla d noche y uno a uno me había robado 15 d los 16 cigarros q tenía en un paquete q compré hace 1 año.

 Después de descubrirla y reñirle, se negó a devolverme parte de mi dinero. Viendo q no se podía hablar con ella, me puse mona (q las primeras impresiones hacen mucho), falda y zapatos de tacón (2cm de tacón), y aparecí en la casa del dueño del piso. Ya tengo mi dinero. Y unas llagas en los pies q parece q he hecho el Camino de Santiago descalza!

O sea, de verdad, ya soy pija!

Esta obra q t exige horas d sueño, sufrimiento, sangre y parte del sistema parasimpático, me recuerda al Proyecto Fin d Carrera. Hasta he recuperado mi afición por el “carta blanca”. La diferencia es q ahora cobro por sufrir, antes (con el proyecto) pagaba.

El tema es q no hay manera d q se acabe la obra, le hemos metido 4 empresas de carpintería, otras 4 de limpiezas de obra… A cambio ella ha respondido: un carpintero con la pierna rota, un oficial con el brazo roto, otro enfermo, un peón en la cárcel y el gruísta con almorranas (va en serio totalmente). Como dice la jefa de obra: ponemos un circo y nos crecen los enanos. El encargado y yo, q somos + positivos, hemos pensado en montar un hospital, xa sacar un beneficio económico de esta racha d buena suerte.

Para quitar el stress, he descubierto mi deporte pijo. Ya he tardado, me ha costado un año de pruebas y sufrimiento, primero con el golf descubrí cómo destrozar la hierba sin rozar la $%&$$ pelota de los  $%&Ç#, luego con la pesca en barco evolucioné a la postura del poto (es como la del loto pero sujetándote la tripa para no potar).

Y ahora, gracias a mi encargado, he descubierto el paddel! Yo le doy a la pelota como si se tratara de beisbol, pero Antonio tiene paciencia y me soporta. Normalmente nos vamos a una pista a 20 min de la obra, pero hace poco estábamos cansados, y con la pista de paddel tan mooooona q tenemos en la obra… Pues q se van a fastidiar los ricachones, q la hemos estrenado… Y al acabar, tanto sudor, tanto calor… y esa piscina tan mooooona q tenemos en la obra… pues q la estrenamos también, bañándonos en ropa interior mientras el guarda hacía la ronda… y nada, vuelta a casa d comando y con el sujetador en el bolsillo! A ver q se pensaban algunos, q yo soy mu buenetica (como me decía Paco hace un año). 😉