Madrid destroza (reencuentro del komando)

 
O más bien las malas compañías son las q destrozan. Cómo debo de estar, que he pasado de venir a trabajar a las 9, he venido a las 11, y el jefe en vez de reñirme me ha dicho que me fuera a casa a descansar…
 
Así que, haciendo un gran esfuerzo, haré un breve resumen.
 
Fin de semana del komando en Madrid, recuerdos de batallitas universitarias (borrachera de Iker en Zarautz, expulsión de Joseba y Naiara B. por Muñoz, y otros éxitos míticos del grupo), bebida, paseos, comida genial en un gallego (Maceiras, c/Huertas 66, muy recomendable), rastro, fotos, y reencuentro (aunque con bajas, como siempre).
 
Y notición, próxima boda 2008, vaya sorpresa nos han dado los interesados…
 
Dejo algunas fotos, y otras las enviaré por mail a los compañeros!!!! La próxima en menos de un año!!!!
 
 
 
 

Tu color… mi color… mecagüen la pintura…

Esto de tener piso no es tan chachi como lo pintan… si el que lo pinta eres tú.

 

Empezamos pintando en septiembre el cuarto de invitados. Al igual que el resto de la vivienda, lucía un horroroso gotelé en paredes y techo, y al empezar a pintar empezó a caerse, con lo que conseguimos un estampado tipo mapa-mundi: aquí gotelé, aquí sin gotelé… precioso!

 

Tras el susto, conversación con los expertos en pinturas: mi padre, mi abuelo y mis tíos (Pinturas Fesán, siempre han sido buenas y aún mejorarán). Su veredicto era que el gotelé era de temple, que era malo y podíamos quitarlo con agua y espátula.

 

Así que un viernes que me descuidé y me eché la siesta, al despertarme me encuentro una escena surrealista: Joze en medio del pasillo, sobre una silla, con una alfombra de polvo blanco en el suelo, una espátula en la mano, y la mitad del pasillo sin gotelé. Así que agarré otra espátula, y para las 9 de la noche ya teníamos un pasillo limpio de gotelé, con un yeso que parecía los Montes de Toledo.

 

Sábado, 9 de la mañana: intentamos emplastar las zonas peor paradas del yeso. Sábado, 11 de la mañana: depresión. Sábado, 6 de la tarde: intento de pintura a ver si mejoraba la pared. Sábado, 6:30 de la tarde: depresión completa. Sábado, 7 de la tarde: decidimos que el lunes llamaremos a un experto.

 

El lunes conseguí a un amigo de un amigo que tiene una pequeña empresa de reformas, y durante el puente de los Santos emplastó el pasillo, lo pintó con Pinturas Fesán, quitó el gotelé del salón, emplastó y pintó también.

 

Y tras el dolor del bolsillo, decidimos dejar con gotelé el resto del piso, así que este fin de semana hemos pintado el cuarto de estudio, otro sábado muerto… Y todavía quedan 2 habitaciones más por pintar… ahora que me empezaba a gustar el blanco parduzco del gotelé al temple del siglo XV de la casa… ¿o será que por no pintar no quiero ni pintarme las uñas????

 

(Y todavía nos queda elegir más de la mitad de los muebles… pero yo con microondas, sofá y cama, me doy por satisfecha…)