Guerra de sexos… envolviendo regalos.

Entra el encargado a la oficina. Estoy comiendo un sándwich de lomo y le ofrezco una bolsa de gominolas que tengo junto al ordenador.

Encargado: Siempre que vengo estás comiendo. No comas tanto.

AL: ¿Por qué? Tengo hambre y no me importa engordar, así que por qué no voy a comer.

Encargado: ¿No te importa engordar?

AL: No. Estoy muy orgullosa de mi cuerpo. Este cuerpo serrano ha gestado y ha dado alimento a mi hija, no quiero otro.

Encargado: Pero luego cuando os divorciáis vais todas a pilates y spinning y os quedáis hechas un pincel.

AL: Eso es para buscar un hombre nuevo. Los hombres sois tan simples que juzgáis los regalos por el envoltorio y no por lo que hay dentro de la caja. Así que cuando queremos un hombre nos ponemos un envoltorio bonito.

Encargado: Y luego cuando conseguís al hombre…

AL: Luego ya se puede tirar el envoltorio, puesto que ya han debido descubrir el magnífico regalo que viene en el interior.

Si algo he aprendiendo con mi embarazo y mi maternidad, es a querer a mi cuerpo. Por muchas dietas y mucho deporte que hagas, siempre habrá cosas que quieras cambiar de tu cuerpo y tu fisionomía. Es mejor aceptarse y quererse. Y cuando mi novio me insinúa que debo adelgazar, le explico que es más fácil que se busque una novia delgada, que yo nunca lo he sido ni lo seré, y los breves períodos que lo he sido me ha supuesto un esfuerzo que no me compensa y no pienso hacer. QUE ME QUIERO, LEÑE! QUE NADIE ME CONVENZA DE LO CONTRARIO!

El Quiet Book de Bichín (II)

¡Dios mío! No sabía yo bien en la que me metía cuando decidí hacerle el Quiet Book a Bichín (o libro “Cállate Niño” según Mabel). No sé cómo lo harán las madres y abuelas que leo en internet (bueno vale, las abuelas porque no tienen a un monstruo de Duracell niño pequeño todo el rato persiguiéndolas).

Primero de todo, la cagué cuando me compré la tableta táctil para diseño gráfico en el embarazo. “Me voy a hartar a hacer diseños en los 4 meses de baja por maternidad”, pensé. Já. 2 años después todavía está en la caja sin instalarla en el ordenador.

Y ahora quiero tener listo el libro de tela para noviembre, y en el mes de septiembre he terminado 4 de las 10 páginas totales. Octubre va a ser el mes del insomnio…

Tengo lista la página del reloj-girasol. Los pétalos son números con la cantidad de pipas que indican (el 3, 3 pipas) y por una cara vienen los números en normal y por la otra en romano. Pues 5 horas de mi tiempo se llevó la paginita de los coj… las pipas.

03 QB (23c) girasol03 QB (32c) girasol

También está lista la muñeca con ropa de quita y pon de velcro. No sé cuantas horas me llevó porque excepto el girasol que lo hice en un festivo que Bichín tenía guardería, el resto van con media hora cada noche a restar de mi fraccionado sueño…

05 QB (19)c muneca

Terminados también los globos, el objetivo es enlazar cada globo con su diseño, el cierre de clip lo veo todavía complicado para una niña de 2 años… así se entretendrá más tiempo, que con lo que me ha costado diseñarlo y coserlo, ¡este libro le tiene que llegar a la universidad!

07 QB (15c) globos07 QB (18c) globos

Y la última página lista, la zapatilla para aprender a atarse los cordones.

09 QB (9c) zapatilla

Y hasta aquí he llegado en septiembre. Estoy pensando pedirme una excedencia para terminarlo… 😦

Las masocas que os guste sufrir cosiendo interminables horas para vuestros niños, aquí podéis comprar la tela. Quiero hacer algunas revisiones al diseño porque hay cosas mejorables, pero hasta que no termine el Quiet Book ni reviso diseños ni cocino, mi tiempo libre ya tiene dueño.