Guerra de sexos… envolviendo regalos.

Entra el encargado a la oficina. Estoy comiendo un sándwich de lomo y le ofrezco una bolsa de gominolas que tengo junto al ordenador.

Encargado: Siempre que vengo estás comiendo. No comas tanto.

AL: ¿Por qué? Tengo hambre y no me importa engordar, así que por qué no voy a comer.

Encargado: ¿No te importa engordar?

AL: No. Estoy muy orgullosa de mi cuerpo. Este cuerpo serrano ha gestado y ha dado alimento a mi hija, no quiero otro.

Encargado: Pero luego cuando os divorciáis vais todas a pilates y spinning y os quedáis hechas un pincel.

AL: Eso es para buscar un hombre nuevo. Los hombres sois tan simples que juzgáis los regalos por el envoltorio y no por lo que hay dentro de la caja. Así que cuando queremos un hombre nos ponemos un envoltorio bonito.

Encargado: Y luego cuando conseguís al hombre…

AL: Luego ya se puede tirar el envoltorio, puesto que ya han debido descubrir el magnífico regalo que viene en el interior.

Si algo he aprendiendo con mi embarazo y mi maternidad, es a querer a mi cuerpo. Por muchas dietas y mucho deporte que hagas, siempre habrá cosas que quieras cambiar de tu cuerpo y tu fisionomía. Es mejor aceptarse y quererse. Y cuando mi novio me insinúa que debo adelgazar, le explico que es más fácil que se busque una novia delgada, que yo nunca lo he sido ni lo seré, y los breves períodos que lo he sido me ha supuesto un esfuerzo que no me compensa y no pienso hacer. QUE ME QUIERO, LEÑE! QUE NADIE ME CONVENZA DE LO CONTRARIO!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s