Suegra apocalíptica I: en piscinas tenebrosas

Una de las cosas que me sacan de quicio de mi suegra (y no pondré más que capaz que me lean mis cuñadas) es que tiene fijación con que Bichín va a morirse. Y tiene razón, ya que todos moriremos algún día, pero no de lo que ella predica.

Día de verano, en la piscina de mi cuñada. Los 2 primos en la zona que mide 1’20 m de profundidad, Bichín en el borde jugando con ellos, y 6 adultos alrededor.

Suegra: Iris se va a caer al agua.
AL: si se cae la cogemos.
Suegra: pero es que se va a ahogar.
AL: los primos la están cuidando y la cogen, y yo llego en 3 segundos a cogerla.
Suegra: pues hace justo un año se murió la niña de Fulanito, que se cayó a la piscina y se ahogó.
AL: no habría adultos cerca vigilando.
Suegra: si habría, pero es que un niño se ahoga antes de que te des cuenta.
AL: basta ya, no voy a prohibirle a Iris que juegue cerca de la piscina. Tú cuidaste a tus hijos como mejor te pareció, y yo cuidaré a los míos a mi manera. Más probabilidades hay de que muera en un accidente de coche y sin embargo seguimos viniendo a tu pueblo una vez al mes.

Resultado: suegra mosqueada y en silencio. Por lo menos dejó de hablar un rato de que Bichín estaba frente a una muerte segura….

Otros capítulos de la serie:
Suegra apocalíptica II: la pipa de girasol asesina

Anuncios