Ocurrencias de madre: los botes de especias

Para fregar los platos tranquila, esta semana se me ocurrió dejar a Iris en el suelo de la cocina entretenida con los botes de especias.

– Mira, éste huele a hierbas… huele éste, huele a picante…

Y así la dejé, con mi genial idea de que oliera los botes, mientras yo fregaba toda contenta viendo que mi idea funcionaba y la niña se entretenía sola. Escamada tras 5 minutos de inusitado silencio, me giro desde el fregadero, y descubro que Iris ha utilizado también los otros 4 sentidos con las especias: no queda pimentón en el bote, y tengo media cocina con colorante amarillo.

Limpio a la niña, limpio el suelo, no termino de limpiar los platos, y 2 días y 2 duchas después todavía tengo las manos amarillas!

PD: un cuarto de hora antes de dejar a Iris con las especias, había bañado a Iris, la niña estaba limpia y reluciente.