Aventuras de un Black Friday con niños

El viernes fue el Black Friday. Lo teníamos todo planeado para ir lo antes posible. Vale, lo tenía planeado yo, Joze vive en su universo paralelo en el que la niña no rompe 3 leotardos por semana y el niño cabe en los antiguos pijamas de su hermana.

Salimos del trabajo a las 14:30, recogemos a los niños a las 15:00, comemos en el bar de abajo para gastar el menor tiempo posible. Joze se lleva a los niños al parque para que yo pueda poner una lavadora y ducharme. Extrañamente, los niños a los 20 minutos no quieren más parque y llegan cuando estoy encendiendo la ducha. Deciden que quieren entrar conmigo a la bañera y terminamos bañándonos los 3 juntos.

Salimos del baño y el niño se queda dormido en brazos del padre. Mientras desenredo el pelo a la niña y la visto, se duerme el padre también. Se despierta el niño. A las 19:00 se despierta al padre. Le pido que coja los vales descuento para H&M. Se da cuenta de que ha perdido la cartera. Llmando a sus compañeros de trabajo la encuentra en el coche de uno de ellos… nos vamos de tiendas sin los vales. Salimos de casa a las 17:20.

Por suerte para la longevidad de Joze, debido a los descuentos del Black Friday no aceptaban vales en el H&M. Compramos leggings, a ver si sobreviven más que los leotardos, unos pijamas y zapatillas. Los niños están muertos y nos volvemos a Estepona. Se duermen en el coche y lloran al subirlos en brazos a casa.

¡QUIERO IRME DE COMPRAS SOLAAAAAAA!

 

 

 

La multiplicación de los pises y las heces

Si hay alguien que puede expulsar su peso en caca (además de en vómito), ese es Olmo. La de ayer le tiñó el body de un precioso color mostaza desde el coxis hasta la clavícula.

Me puse a lavarlo inmediatamente, porque como cualquier buen padre de familia sabe, la duración de una mancha de caca seca equivale a la de un tatuaje, o a la de una bolsa de polietileno flotando en el océano.

Y entonces lo miré bien y supe que ese body jamás volvería a ser verde, lo hice una bola y lo tiré a la basura.

En el cole de mayores… o en el orfanato

El miércoles 10 de septiembre Bichín empezó el cole de mayores: una hora en su nueva clase acompañada por mamá. No tuve problemas para pedir permiso en el trabajo porque ¿a quién se le pide permiso cuando el jefe está de vacaciones?

La alegría vino el jueves, cuando me fui a trabajar dejando al padre encargado de vestirla y llevarla. La línea temporal fue la siguiente:
7:45 – La despierto.
8:15 – Me voy al trabajo.
9:15 – El padre se la lleva desnuda a la calle y allí por fin consigue vestirla.
9:30 – Llegan al cole media hora tarde, Bichín entra a clase.
9:32 a 9:40 – La conserje le comenta a José (unas 3 veces) que hay que ser puntuales o tendrá que dar parte y nos mandarán una asistenta social a casa para ver si cuidamos bien de la niña y si no quitarnos la custodia (¿habéis leído el Apocalipsis? creo que lo escribió la conserje).

La primera vez José le explicó que desde las 7:45 la niña no había dejado que la vistieran.

La segunda vez José le respondió que se había enterado perfectamente a la primera, que no hacía falta que se lo repitiera.

La tercera vez José intentó irse por la puerta, pero la conserje le agarraba para impedirlo.

El viernes me llevé a Bichín cuando me iba al trabajo y la dejé en el aula matinal. Y esta semana lo mismo. Pero hay muchos niños de todas las edades, sólo 2 monitores, y ella se queda con una carita de cordero degollado que no sé si volver a intentar dejarla con el padre (que estos días hace presupuestos desde casa) y que él la lleve a las 9. Total, ¿qué es lo peor que podría pasar? ¿que se la lleven los servicios sociales? 😛

Arreglando la mala leche y el hambre

Hoy he venido al trabajo de mala leche, y hemos terminado poniendo canciones veraniegas de finales de los 90 en Youtube. Lo peor no son las canciones, son los vídeos con nivel de vergüenza ajena por encima de lo permitido.

AL: Me están entrando ganas de bailar.

Ana la mala: No te cortes, súbete a la mesa y baila.

AL: Bastante si consigo ponerme de pie… (estoy embarazada de más de 7 meses, con una preciosa sandía por barriga y el ombligo saliente que parece una antena alienígena)

Canción: “siento el fuego en mi interior…”

AL: Yo también, aquí en la boca del estómago… (tengo unos ardores que me autodenomino “aliento de dragón”)

 

Mi mala leche es debida a:

Ayer fui a la matrona y me pasaron 2 cosas:

Primera: como la curva de azúcar me salió dudosa y a la segunda vomité, me tengo que estar pinchando y midiendo el nivel de azúcar, y para ello tengo que estar 2 horas sin comer tras el desayuno (horror), 2 horas sin comer antes de la comida (horror y muerte), 2 horas sin comer después de la comida (horror, muerte y desolación), y lo mismo antes y después de la cena. Si no vuelvo a escribir en el blog, será que he muerto de inanición.

Segunda: la vacuna que me pusieron en la semana 29 de la gammaglobulina (soy Rh-) estaba “pasada de fecha” (creo que les daba miedo decirme que estaba CADUCADA). Vino el director del centro de salud a pedirme perdón y a decirme que me la ponían de nuevo EN ESE MISMO INSTANTE. Con el pánico que le tengo yo a las agujas y sin tiempo para prepararme psicológicamente… Bueno, pues ahora estoy supergammaglobulinada (es más fácil escribirlo que pronunciarlo).

Y para rematar, mis padres han venido para ayudarme con el período de adaptación de Bichín en el cole. Y eso significa tener a 2 personas 24h al día diciéndome: “¿Por qué le dices eso a la niña? ¿Por qué no le dices lo otro? ¿Pero ese vestido le vas a poner? Déjala que coma 5kgs más de natillas, si a la niña le gustan… Pero por qué le ofreces manzana, si ella no tiene hambre… ¿Y esos zapatos le vas a comprar, que no le pegan con el uniforme?” Que me ayudan un montón, y se lo agradezco, pero ya tengo bastante trabajo con la niña como para tener que lidiar con ellos.

Así que paciencia y a disfrutar, que cuando tenga a los 2 bichos fuera de mi tripa sí que voy a ponerme nerviosa… En fin, voy a pincharme para medirme el azúcar y a comer a ver si mejora mi buen humor.

azucar

Dando de comer a los doctores

Llevamos más visitas médicas en los 15 últimos días que en los 15 últimos meses.

 

Primero el miércoles 13 de agosto, tras llegar a casa del trabajo, ponerme mi pijama de verano e Iris el suyo (vamos, que se arrancó el uniforme de la guarde y se quedó en bolas), se cayó y se hizo una brecha en la frente. Yo sola en casa, ella sangrando, la cogí en brazos mientras le tapaba la brecha con un pañuelo, haciendo malabares cogí las llaves de casa y su tarjeta sanitaria, y al centro de salud andando en pijama/bolas. Lloró más por los 3 puntos que por el golpe…

 

La noche del lunes al martes, tras despertarse llorando a la 1 y seguir igual a las 3, decidimos ir a urgencias y tenía infección de oído. Entre eso y buscar la farmacia de guardia, no dormí hasta las 5:30. En el trabajo no se dieron cuenta por mis ojeras (las tengo tatuadas desde que soy madre) sino porque me dormía sobre el teclado del ordenador. Por si acaso había enviado un whatsapp a mi jefe desde urgencias a las 4:30 para que estuviera prevenido (y ya que yo no duermo, si despierto a alguien parece que el sufrimiento es menor, por esos mis amigas apagan el móvil o lo ponen en silencio por las noches, se cansaron de mis mensajes a las 3 de la mañana…).

 

Y en mi primer lunes de vacaciones, me duele un montón la espalda y el médico me dice que tengo lumbago. ¡Yupi! Todo el año sin una sola baja, y en mi primer día libre lumbago… Tengo que hablar seriamente con mi espalda y explicarle cuándo puede y cuándo no puede ponerse mal…

Operación ojeras

A la 1 Iris ha empezado a llorar. 2 horas después he pensado que no era normal, he despertado a Jose y a urgencias: infección de oído. Tras buscar la farmacia de guardia, llegar a casa y dormir a Bichín, 5 de la mañana. Y media hora después sigo sin poder dormir…

Menos mal que envíe un whatsapp a mi jefe a las 4:30 (espero que duerma con el móvil en silencio como ya hacen todas mis amigas gracias a mí), no creo que le parezca mal si llego al trabajo 1 hora tarde. Total, para lo que voy a rendir mañana… zzzzz

Tarta de Oreo con mousse de chocolate blanco: la mousse asesina

Hace unas semanas probamos en un restaurante un tarta de Oreo con mousse de chocolate blanco. Y pensé que no sería difícil repetirla en casa y poder hartarme (lo bueno de estar embarazada, no hay que esconder la barriga).

Saqué de internet una receta de bizcocho de Oreo sencillita, y otra de mousse de chocolate blanco el lunes por la mañana. A mediodía invité a varios amigos a merendar a casa el martes, ya no podía echarme atrás (les dije que trajeran algo por si la tarta no resultaba comestible). Por la tarde, tras la natación de Iris, la compra. Y por la noche, a cocinar!

El bizcocho de galletas Oreo salió sin ningún problema. La mousse se veía sencilla: montar la nata y añadir el chocolate blanco fundido.

Saco la nata del frigo (tiene que estar fría). La pongo en el bote, ensarto las varillas a la batidora, la enciendo. Tras un segundo de ruido infernal, mi cocina y mi camiseta del pijama son blancos. La niña llora y se abraza al padre. Y yo casi lloro viendo la limpieza que tengo por delante.

Meto otro brick de nata al frigo. Echo las varillas al fregadero (con ganas de haberlas tirado por la ventana). Tiro la camiseta del pijama a un cubo con agua (como para meterla en el saco de la ropa sucia, tenía nata para 15 gofres) y me quedo en sujetador (también tenía algo de nata, pero soportable). Friego el suelo, la encimera, el fregadero, las bandejas que había cerca, los fuegos y los armarios.

Saco el otro brick, lo echo en el bote, empiezo a batir, empieza a montarse la nata de arriba… y la de abajo se queda tal cual!!! Paso de un tercer intento, con eso me apañaré.

El chocolate fundido al baño María se ha solidificado. A fundirlo de nuevo. Ahora no está en trocitos, es un pegote sólido en el bote de cristal… Decido usarlo esté como esté, y al meter la cuchara en el bote lo muevo y el agua hirviendo me salta sobre la barriga de embarazada. No va a pasar frío el nene, estamos a 40º y encima le tiro agua hirviendo…

Me echo agua fría. Lloro un rato. Echo el chocolate con la nata. La poca nada montada desaparece, y queda un triste líquido que no es mousse ni de coña. Lo echo sobre el bizcocho de Oreo y al frigo. Y a descansar fregar…

Debo decir que la tarta estaba buena. La cobertura no era mousse de chocolate blanco, pero sí una capa fina de chocolate blanco. Ningún comensal se quejó (bien por ellos, hubieran muerto asesinados por una batidora de varillas).

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Por si alguien más se atreve, os dejo los enlaces a las recetas:

Bizcocho de Oreo (usé la mitad de las cantidades, no quería una tarta muy gorda)

Mousse de chocolate blanco (en ésta si usé las mismas cantidades)

Ocurrencias de madre: los botes de especias

Para fregar los platos tranquila, esta semana se me ocurrió dejar a Iris en el suelo de la cocina entretenida con los botes de especias.

– Mira, éste huele a hierbas… huele éste, huele a picante…

Y así la dejé, con mi genial idea de que oliera los botes, mientras yo fregaba toda contenta viendo que mi idea funcionaba y la niña se entretenía sola. Escamada tras 5 minutos de inusitado silencio, me giro desde el fregadero, y descubro que Iris ha utilizado también los otros 4 sentidos con las especias: no queda pimentón en el bote, y tengo media cocina con colorante amarillo.

Limpio a la niña, limpio el suelo, no termino de limpiar los platos, y 2 días y 2 duchas después todavía tengo las manos amarillas!

PD: un cuarto de hora antes de dejar a Iris con las especias, había bañado a Iris, la niña estaba limpia y reluciente.

Suegra apocalíptica I: en piscinas tenebrosas

Una de las cosas que me sacan de quicio de mi suegra (y no pondré más que capaz que me lean mis cuñadas) es que tiene fijación con que Bichín va a morirse. Y tiene razón, ya que todos moriremos algún día, pero no de lo que ella predica.

Día de verano, en la piscina de mi cuñada. Los 2 primos en la zona que mide 1’20 m de profundidad, Bichín en el borde jugando con ellos, y 6 adultos alrededor.

Suegra: Iris se va a caer al agua.
AL: si se cae la cogemos.
Suegra: pero es que se va a ahogar.
AL: los primos la están cuidando y la cogen, y yo llego en 3 segundos a cogerla.
Suegra: pues hace justo un año se murió la niña de Fulanito, que se cayó a la piscina y se ahogó.
AL: no habría adultos cerca vigilando.
Suegra: si habría, pero es que un niño se ahoga antes de que te des cuenta.
AL: basta ya, no voy a prohibirle a Iris que juegue cerca de la piscina. Tú cuidaste a tus hijos como mejor te pareció, y yo cuidaré a los míos a mi manera. Más probabilidades hay de que muera en un accidente de coche y sin embargo seguimos viniendo a tu pueblo una vez al mes.

Resultado: suegra mosqueada y en silencio. Por lo menos dejó de hablar un rato de que Bichín estaba frente a una muerte segura….

Otros capítulos de la serie:
Suegra apocalíptica II: la pipa de girasol asesina

Figuras de masa de harina, con sal de piscina

Este puente de la Constitución-Inmaculada lo pasamos (como ya es costumbre) con la familia de Joze. Les propuse a los sobrinos hacer figuras con masa de harina, ya que no hacen falta ingredientes especiales, es todo de andar por casa. O eso creía yo….

Ingredientes: 1 taza de harina, 1 taza de sal, 1/2 taza de agua tibia.

Me dice mi cuñada que no le queda harina pero que sal hay de sobra. Compramos harina. Y cuando le pido la taza de sal, ¡me da sal de piscina!!!!! Que es igual que la sal normal, se puede comer sin problema, ¡pero el tamaño de los granos recuerda a las avellanas!! Vale, tanto no, pero sí que es mayor que la sal gorda.

Caliento la media taza de agua en el microondas. Le hecho la sal e intento disolverla. Siguen las avellanas. Tras varios minutos y otro recalentamiento del agua, decidimos probar con la batidora. Los granos se queda a mitad de tamaño, ya parecen maíces. Sigo batiendo hasta que parece sal gorda, y decido que ya que no vamos a hacer una escultura de Berruguete, para las figurillas bastará. Echo la harina, mezclo primero con cuchara de madera y luego amaso a mano. ¡¡Masa lista!!!

Primero hicimos figuras con cortadores de galletas, después liberamos nuestra creatividad e hicimos de todo (yo hice un búho, que es la mascota de la guarde de Bichín). Lo dejamos secar cerca de la chimenea (¿he dicho que hacía un frío que pela?) y al día siguiente lo pintamos. Mis sobrinos empezaron animados pero se cansaron enseguida, así que las que más nos divertimos fuimos mi cuñada y yo (estamos hechas unas artistas, jijiji).

PD: Bichín estaba entre mis brazos, y en cuanto yo me descuidaba le daba un toque creativo a mis figuras (metía los dedos hasta que traspasaba hasta la mesa, arte abstracto).

PD2: Mi cuañada dice que mi sol parece diabólico.

2013-12-08 masa harina (1) 2013-12-08 masa harina (2)