Piratas del tranvía V, en mareas milanesas

Nos hemos ido de Semana Santa a Milán. Nosotros 3 desde Málaga, mis padres desde Bilbao, y mi hermana desde Londres recién aterrizada de Tokio (según ella el jet lag justificaba su atontamiento, pero yo sé que es su estado natural).

Hemos comido pizza, pasta, risotto y piadina, algunos mejores y otros claramente descongelados (es lo que tiene buscar dónde comer a las 15:30), pero la mayor aventura ha sido el transporte público.

Vamos a coger nuestro primer tranvía. En Vitoria, en las paradas del tranvía hay una máquina expendedora de billetes. Con esa idea fuimos a la parada: no hay máquina, así que habrá que comprar los billetes al conductor, como en los autobuses de Vitoria (es que Vitoria es nuestra inspiración).

Subimos al tranvía. La cabina del conductor cerrada. Preguntamos y nos dicen que los tickets se compran en el metro (ya puestos que los vendan en las carnicerías, muy práctico no poder comprarlos en el tranvía). Total, 5 adultos y una bebé montados sin billete. Rezando para que no suba un revisor, y hubo suerte, pero por el camino perdí varios días de vida por los nervios (esto de ser tan pirata no es lo mío).

Total, que la siguiente vez que nos montamos fuimos prevenidos: nos sacamos en el metro un bono de 10 viajes. Subimos, intentamos pasar 5 veces el bono por el lector, pero sól funciona una vez. Tras mucho investigar leemos que el bono es intransferible y sólo puede usarlo una persona. A mi padre se le ocurre pasarlo otra vez en la siguiente parada, pero los tranvías milaneses son muy listos y no hay tu tía.

Otra vez rezando para que no venga un revisor, pero debimos rezar flojito porque en la siguiente parada se sube uno mientras otro espera fuera. No hay escapatoria, pierdo lo menos 6 meses de vida por estrés, pero alguno de nosotros tiene un ángel de la guarda. Se acerca a 2 chicas jóvenes, les pide el billete y no lo tienen, las baja del tranvía y él con ellas, seguimos nuestro camino pensando si no tentar a la suerte y bajarnos en la siguiente parada, o confiar en las estadísticas de que no van a subirse 2 revisores en 5 minutos… Ganan las estadísticas (y la pereza de no patearnos media ciudad) y seguimos de polizones hasta nuestra parada… from lost to the river!

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Morado es el color de la nieve

Fin de semana en Sierra Nevada (o Sierra Helada, ver foto, lo blanco no es una bufanda, es mi pelo congelado).
 
Anabledo se desplazó desde un lugar de Almería, y se unió al grupo marbellí, pero sólo la vimos para dormir (como siempre rechazó mi cama, sigue como en Pamplona), que durante el día se fue con el grupo de principiantes, y yo si lo sé me voy también, q el monitor del grupo intermedio, aparte de hacerme saltar por baches y no dejarme ir a 0,5km/h, se puso a contar chistes sobre vascos!!
 
Y el ski sigue como siempre, hay que tener cuidado con 2 tipos de catetos:
 
a) los q no saben esquiar y te atropellan,
 
b) los q saben esquiar y te pasan a 17cm por la izquierda justo cuando ibas a girar hacia la izquierda, de modo q no t atropellan, t caes tú sólo y ves cómo se alejan mientras t cagas en todos sus antepasados…
 
Y nada, mi morado se debe a uno del tipo a), tengo su ski dibujado en un precioso malva desde el culo hasta la rodilla… Me estoy pensando si volver en marzo, Anabledo vota por el snow… y yo por el edredoning…
 
(A hacer como q trabajo unas horas, y a carnavales de un pueblo gaditano de cuyo nombre sí me acuerdo, este año llevaré peluca por primera vez en mi vida, q tal me sentará el rubio? próximamente en el blog!)